La mayoría de los que trabajamos en nivel medio superior no tenemos formación docente, llegamos a esta actividad circunstancialmente y construimos nuestra identidad sobre la marcha de nuestras actividades. Sin embargo durante el curso percibí un gran compromiso entre quienes cursamos esta especialidad pues estamos conscientes de la responsabilidad que implica ser docente, esto se refleja en las experiencias de cada uno, en las que la creatividad, la capacidad de aprender de los errores y en aceptar nuevos retos como la reforma curricular estuvieron presentes.
Respecto a la reforma, puedo decir que responde a las transformaciones sociales de los últimos años han obligado a replantear la educación, particularmente el nivel medio superior, que durante muchos años estuvo al margen de las preocupaciones del Estado, que se enfocó en los niveles básico y superior. Me llamó mucho la atención saber que nuestra oferta no es atractiva para los jóvenes y es una de las razones por las que dejan de estudiar.
Es que la docencia es una actividad muy compleja, que no puede limitarse sólo a la transmisión de conocimientos, que no sirven para mucho sino van a la par de habilidades y actitudes que permitan a los estudiantes aplicar lo que han aprendido a para resolver problemas tanto académicos como de su entorno social y enfrentar situaciones de la vida real. Todo esto valiéndose de los recursos tecnológicos que existen en la actualidad, con los que nuestros jóvenes están muy familiarizados, como el caso de las TlC. El reto de nuestro trabajo es hacer una escuela pertinente, adecuada a las necesidades de nuestros alumnos, ya sea en el nivel superior, en el ámbito laboral y en la vida misma.
Por eso me pareció muy atractivo el último trabajo en el que conocimos la web quest, que es una respuesta al problema de que los muchachos de pronto acuden a Internet y no saben como extraer información valiosa. El reto es para nosotros como docentes de diversificar estrategias de aprendizaje, que contemplen formas de evaluación alternativas al examen y que además incluyan explícitamente la dimensión actitudinal. Creo que esta parte es la que me queda con más interrogantes, pues siento que fue poco el tiempo que dedicamos a este tema. En síntesis, diría que el módulo uno constituyó un excelente espacio de reflexión sobre nuestro quehacer como docentes.
Para cerrar este pequeño escrito diré que al analizar mi labor como docente, encuentro como principal fortaleza el compromiso con mi trabajo y el gusto por hacerlo, sé que me falta mucho por aprender, particularmente en el área de la planeación, pues a veces no consigo vincular los conocimientos con la vida cotidiana.
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1 comentario:
Hola Arelí, amiga.
Me latió mucho ese comentario tuyo en el sentido de qu es necesario diversificar las estrategias de evaluación (de tal manera que no estemos supeditados sólo al examen) y que además incluyan la valoración de aspectos actitudinales.
La elaboración de carpetas y un cuestionario de autoevaluación pueden ser útiles en este sentido. ¿Cómo ves?
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